Soy una persona afecta a leer, me encanta aprender cosas y me gusta mucho hacerlo de maestros excelentes que ya hayan logrado lo que yo quiero hacer.
Muchas veces no es posible escucharlos de viva voz, aunque con el reciente aumento de edutubers en internet eso ha ido cambiando, pero esa es otra historia.
Lo que sí es posible es tener sus recomendaciones en tu cabeza a través de la literatura.
Autores de temas como finanzas personales, emprendimiento, idiomas, crecimiento personal y nutrición me dejaron pegadas en la memoria varias de sus frases y algo interesante que pasaba a medida que leía, era que en algún momento, ese mensaje conectaba tanto con mi interior que me motivaba a poner manos a la obra.
Por lo que busqué los libros que más me llamaban la atención y decidí dejarme guiar por su experiencia. Así nacieron varios proyectos, algunos sí llegaron a ver la luz y otros fueron la antesala de un proyecto diferente.
Pasé mucho tiempo en este círculo de leer y accionar lo cual estaba bien, pero de vez en cuando tenía ganas de solo no hacer nada y disfrutar de la lectura, imaginar paisajes y vivir aventuras en la TV de mi cabeza.
Un día, llegó el momento en el que me dije a mí misma: —¡Oye! Parece que estudiar, aprender y accionar es el único método que conoces. Necesitamos un momento de recreación, si ya sabes que leer es uno de los hobbies que te distraen, ¡Aprovéchalo!—
Una nueva división apareció dentro de mí, mi yo autodidacta y mi yo viajera. Una era la que nos impulsaba constantemente a hacer algo, un proyecto, un video, reflexión, introspección, y la otra simplemente disfrutaba con dejar volar su imaginación a los lugares lejanos que describían las páginas.
Hice memoria para recordar qué otros libros me habían atrapado y las novelas históricas parecían ser la respuesta y fíjense que jamás me fue bien en historia en la escuela, pero había algo en estudiar historia de esa manera que me atrapaba y me daban ganas de ahondar en sucesos sociales del pasado.
Mi nuevo género estaba decidido, temas como el holocausto, la historia de los pueblos antiguos de México y los viajes de baden Powell antes, durante y después de la gran guerra me cautivaban por completo.
Me gustaban mucho porque todos estaban basados en historias reales y leyendo sus páginas, por fin pude entender por qué disfrutaba películas y canciones que relataran la vida de alguien que logró algo importante.
Me gustaba tanto cada tema que empecé a indagar en busca de otros libros, veía películas, escuchaba reseñas en YouTube y básicamente todo lo que me ayudara a transportarme a ese tiempo y a empatizar con aquel que contaba la historia.
Terminó siendo una manera interesante de autoaprendizaje porque entre más historias leía más inspiración sentía para hacer algo, pero este era un tipo de inspiración diferente, era una inspiración que salía desde mi alma, ya no era automotivación sino era el sentimiento de que estaba haciendo clic con algo mucho más profundo.
Disfruto vivir junto a los personajes sus testimonios y entender cómo eran las condiciones en ese entonces y que a pesar de todo, salieron adelante. Este nuevo camino que descubrí promete mucho, así que seguiré explorando a ver a dónde llego.
Así que, si de pronto no sabes por dónde empezar quizá ese libro que te está llamando sea el comienzo del camino, igual y si corres con suerte, encuentras la chispa de tu propósito.
