
00:00 – 00:50
Convivir con gente de varias nacionalidades es increíble, pero también un reto enorme. Imagínate llegar a un lugar donde tu idioma materno no sirve de mucho… así me pasó.
El primer día, cuando entré a la cabaña común y vi a todos mis compañeros, me emocioné muchísimo. Pensé: “¡esto es real!”. Yo había estudiado inglés desde niña y podía tener conversaciones básicas, así que me sentía segura para socializar.
Pero la ilusión me duró poquito. Apenas empezaron a hablar, sentí que no entendía nada. Me repetía a mí misma: “tranquila, seguro es cosa tuya”, pero no… era real. Estaba perdida entre frases y risas que parecían otro idioma dentro del inglés.
La primera noche
00:50 – 01:31
Cuando llegué a mi cabaña asignada, me topé con algo aún más intimidante: mi compañera hablaba inglés británico. 😅 Ese ya era otro nivel. Esa noche tuvimos pijamada; todas reían, platicaban y se divertían… yo solo las veía, sin entender mucho.
Pensé: “ya es suficiente por hoy, mejor duermo y mañana vemos”.
A la mañana siguiente abrí los ojos, escuché más inglés y confirmé la cruda realidad: “oh no… no fue un sueño”.
Semana de entrenamiento 💪
01:32 – 02:28
La primera semana fue de training. A mí me tocó en el área de cuerdas: tirolesa, escalada en roca y todo lo de seguridad. Obvio, las instrucciones eran en inglés. Al principio tenía que preguntarle todo a una compañera, pero llegó un momento en que decidí: “no, Fer, tú puedes, sácate la chamba solita”.
Un día, el jefe nos pidió ayuda. No entendí ni jota, pero yo muy valiente dije que sí. Resultó que había que mover un tronco enorme, y ahí aprendí que “log” significa tronco. 🙃
Mi jefe era bombero y sabía muchísimo. Nos enseñaba técnicas de seguridad, nudos y hasta cómo dar las instrucciones a los niños. Eso me ayudaba a sumar vocabulario sin darme cuenta.
Venciendo miedos
02:30 – 03:14
Cuando me enteré de que tendríamos que trabajar en alturas, me dio miedo. Confieso que la sensación de caer me aterra. En la capacitación todos debíamos probar los juegos, y yo sufría. Había uno donde debías lanzarte al vacío para tocar una pelota… ni de broma pude hacerlo.
Lo bueno es que aunque no me lanzara, sí aprendí a fijarme en cada detalle de seguridad. Y eso, en ese trabajo, era oro molido.
Después de un mes ya me sentía mucho más cómoda. Mi inglés fluía mejor, me daba cuenta cuando decía algo fuera de contexto y, poco a poco, hasta me divertía.
Lo que aprendí con mis compañeras
03:16 – 04:17
Un día, una compañera me confesó que no podía ni conectar con los niños porque no entendía nada. Ni siquiera podía pedirles que se amarraran las agujetas. ¡La entendí perfecto! Yo también había sentido esa frustración. Le dije: “con paciencia y convivencia vas a ver cómo fluye”.
Otra siempre me decía: “si vas a ver la tele, ponla en inglés”. Y yo por dentro: “¡nooo! Mis ratos libres son para descansar del inglés”. Pero con el tiempo le agradecí el consejo, porque terminé viendo todo en inglés y eso me ayudó un montón.
Con los días, hablar inglés se volvió más natural. Claro, a veces escuchaba acentos rarísimos que no se parecían nada al inglés que estudié, y ahí me sentía perdida otra vez. A veces hasta esperaba ver subtítulos… pero pues no, en la vida real no hay subtítulos. 😅
El gran cambio
04:19 – 04:45
Lo sorprendente fue darme cuenta del cambio. En dos meses pasé de la frustración total a la satisfacción. Al tercer mes ya podía hasta ayudar a otros con truquitos para aprender.
Al final confirmé algo: sumergirte al 100% en un idioma es pesado, pero es la mejor forma de aprenderlo.
🌟 Lecciones aprendidas
04:46
Si algún día te animas a vivir una experiencia parecida, aquí te dejo algunos consejos:
- Acepta la frustración. Al inicio no entender nada es normal, no significa que no seas capaz.
- Atrévete a equivocarte. Decir mal una palabra es parte del proceso, ¡nadie te juzga!
- Rodéate del idioma. Tele, música, conversaciones… aunque al principio canse, ayuda muchísimo.
- Haz amigos internacionales. Con ellos practicas, aprendes nuevas palabras y te motivas.
- Sé paciente. El avance se nota con el tiempo, no de un día para otro.
- Disfruta el viaje. El idioma se aprende, pero las experiencias y amistades duran para siempre.
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